Los minutos de gloria
Tengo 3 minutos irrenunciables de lectura curiosa por la mañana. Vienen de un almanaque que ha estado en mi familia toda la vida. Sus fans le llama “el taco» y lo mismo habla de los seres vivos más antiguos del planeta, como de la receta del verdadero salmorejo.
Es de papel. No tiene wifi. No se actualiza. Cada mañana se arranca una hoja y desaparece, y durante esos tres minutos nada me alcanza, ni el email, ni el grupo de WhatsApp. Pero en cuanto la hoja cae, vuelvo a correr como los demás, otra vez con el reloj marcando el paso y el «ya toca» de fondo.
Por otro lado también me pasa una cosa muy curiosa. Cuando consigo un hueco para mí «gracias a optimizar mi tiempo» no siempre sé qué hacer con él. Un paseo por el parque, jugar con mis hijos, leer un libro. Cualquiera me recarga. Pero muchas veces se acaba rellenando con otra cosa que parece un respiro y no lo es.
Sí, es como cuando gano 20 minutos por no tener que hervir el arroz. Lo meto en un minuto al microondas y está listo para comer. He ganado 19 minutos para scrollear como un zombie con el móvil…
Cuando lo hago «lento», necesito sofreír un par de ajos, ponerlo a hervir con sal, esperar los minutos de cocción y escurrirlo. Cierto es que tampoco sabe igual, ni me lo como con la misma calma. Y por supuesto ese arroz casero me da para tres o cuatro raciones, al menos.
Lo bueno es que normalmente mi arroz es una guarnición, que va lujo con un salteado o un guiso. Y por suerte ambos huelen a hogar mientras se cocinan.
Me pasa lo mismo con este texto, que ha ido haciendo chup chup durante semanas. Espero que te llegue el olor a sofrito del bueno.
Ahora elige tu puerta final
Este ensayo tiene tres finales posibles. ¿Cuál es el tuyo?
Abre la puerta de la ensalada
Son las nueve de la noche y tienes hambre de verdad. Abres la nevera, ves la ensalada de bolsa y en un minuto está lista. Comes de pie, mirando el móvil, y para cuando terminas ya no recuerdas bien si era César o Mediterránea.
Eso sí, la receta de galletas de Halloween en tiktok es una pasada.
Abre la puerta del sofrito
Sofríes una cebolla con pimiento aunque son las nueve y estás cansado. La casa empieza a oler mientras remueves sin mirar el reloj. No has ahorrado nada. Has invertido cuarenta y cinco minutos que no tenías.
Pero cuando por fin te sientas, alguien pregunta por qué está tan rico hoy. Y ahí sigues, todavía, un rato más hablando.
Abre la puerta del tupper
No tienes hambre ahora, pero preparas igual: un poco más de arroz, un poco más de guiso, un tupper de más que dejas en la nevera para mañana, por si tienes prisa.
Tu cabeza ya se ha ido a la lista de tareas pendientes ¿Mañana era miércoles?
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Ensayo & Error.
Tú decides qué puerta abrirá.
Creo en las preguntas que no tienen respuesta. Creo que pensar es una forma de habitar el mundo.
Por eso, cada día 11, nace un ensayo. Una forma de pensar y compartir en voz alta.

Guillermo Irure –
Me encantará saber qué opinas o cuál es la puerta que has decido abrir. Gracias por leer.